Dicen que entre el amor y el odio hay un paso, pero entre el amor y la amistad puede haber un abismo. Ser amigo del ex es lo más difícil, pero cuando se consigue es altamente gratificante y entonces entenderás lo importante que puedes ser en su vida.
La diversidad también está en las formas de terminar una relación. Mucho depende de cómo fue la ruptura para saber si es posible una amistad después de una relación de pareja. En el recuento de los daños producidos por la ruptura, es importante saber quién sufrió más el desenlace y en este sentido, asumir el duelo personal, pero fundamentalmente comprender el del otro.
Aunque difícil, en estos tiempos más vale sumar que restar. Si tu ex pareja fue alguien realmente importante, si vivieron momentos formidables, si sabes que te entiende y conoce tus debilidades, si ambos se saben apoyo mutuo, entonces vale la pena luchar por una amistad aún después de terminar.
En primera instancia, hay que darle tiempo al tiempo. Antes que tu ex, tú mejor amigo es el tiempo. Serán los días, las semanas, o los meses, los que darán sosiego a tu alma después de una ruptura. Si antes pensabas todo el tiempo en él/ella, l@ extrañabas en su ausencia y te sentías feliz con el sólo hecho de saber que está contigo, ahora tendrás que pensar en sentido contrario esas emociones. Es decir, antes de ser amigo suyo tendrás que reconocer que la relación ya terminó y resignarte.
En este sentido, el alejamiento puede ser el primer paso. Si evitas llamadas, mensajes, correos electrónicos, entonces propiciarás las condiciones para una verdadera amistad. En ocasiones, después de una relación de mucho tiempo, siempre quedan asuntos en común pendientes. Lo conveniente es resolverlos rápidamente y poner distancia de por medio. Cuando lo busques nuevamente, asegúrate que en realidad quieres ser su amig@ y no regresar con él/ella, de otro modo sólo sufrirás cuando te enteres de sus amoríos.
Ya en confianza, cuando incluso podáis charlar sin que afecte a sus sentimientos las razones de por qué se acabo, es importante que tanto uno como el otro reconozcan sus propios fallos y responsabilidades en el desenlace. Es la forma de cerrar el círculo de una manera oportuna para los dos. Entonces están dadas las condiciones para comenzar a construir una amistad.
Suele pasar que aunque el amor se ha desvanecido, la posesión sexual está presente. “Ya no siento nada por él/ella, pero me molesta que tenga sexo con otras personas”, es una frase que todos hemos escuchado. Éste es el obstáculo más difícil y es el último que superar para llegar a la indiferencia sobre su vida sentimental y sexual.
Lo peor que puedes hacer es irte a la cama con él/ella nuevamente ya que pueden volver a surgir sentimientos que los confundan y hagan más tardío el distanciamiento emocional. “Seguir con él/ella imposible, pero en la cama somos un excelente equipo”, también es una frase común, pero motivo seguro de futuros disgustos. Al principio puede ser natural, sin embargo hay que disminuir conscientemente la dosis de encuentros sexuales con el/la ex.
Algo que puede ser útil es salir con otras personas, no necesariamente para establecer pronto una relación formal, pero sí para el sano esparcimiento, tanto social, como sexual. Es verdad que un clavo no saca otro clavo, pero ayuda bastante.Poco a poco te darás cuenta de que ya no sientes esa necesidad de acostarte con tu ex.
Al final, cuando menos te lo pienses, ya podrás contar con un amigo/a más, quizá el/la mejor. Lo acompañaras a eventos importantes, te presentará a sus nuevas parejas, tú harás lo propio. Compartirás momentos felices, desde luego también los tristes. Sabrás que en cualquier momento que lo necesites tomarás el teléfono y el/ella estara para apoyarte y viceversa
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