Cada día que pasa me hago esa pregunta: ¿qué es lo que quieres realmente? ¿qué estas buscando en la vida? ¿realmente haces lo que quieres hacer? O simplemente hacemos lo que nos permite nuestra situación, ya sea personal, económica, académica…
Últimamente me planteo si siempre queremos lo que no podemos tener, o si simplemente es ese deseo, ese anhelo de tener lo que nos es difícil de conseguir lo que nos mantiene un poco más vivos. Necesitamos desear cosas, no conformarnos con lo que ya tenemos, siempre se ha de querer un poco más, ¿verdad?
Será que estoy madurando, pero siempre me ha perecido cobarde conformarse con lo que se tiene, no querer arriesgarse a encontrar más, pero lo cierto es que últimamente cuesta tanto conseguir cualquier cosa, que muchas veces nos rendimos a mitad de camino, y yo pregunto: ¿por qué?
Quizás será que la gente que me rodea tiene los pies tan pegados a la tierra, y me plantean cualquier tema con una realidad tan aplastante, que acaban convenciéndome, durante un momento, de que hay que seguir el camino que sigue todo el mundo. Y claro, acabas preguntándote de nuevo, si serás tu el raro, o lo son ellos.
Nunca es el momento, bien sea por una cosa, o por otra, en mi caso nunca es el momento para nada. Te limita el dinero, te limita el trabajo, te limita el tiempo… Y siempre acabas resignándote a esperar, a esperar el momento, o a la persona, o… Y así va pasando el tiempo, y sigues esperando.
Llega un momento en el que decides que no vas a esperar más, y empiezas a actuar, y ves como poco a poco se te complica la vida, porque no tienes tiempo para actuar, cada día nos atracan los trabajos, los estudios, los horarios, cada día me roban tiempo: tiempo de estar con mis amigos, tiempo de estar con mi familia, tiempo para dedicarte a ti mismo. Soy consciente de que es ridículo, pero todos los días salgo de casa por la mañana con un montón de horas por delante, y llego por la noche a casa, con tan solo unas pocas, y pienso: ¿Has hecho lo que realmente querías? ¿En que las has gastado? ¿las has invertido en algo? Se te ha pasado el día esperando el metro, trabajando, corriendo para llegar tarde a todas partes… Y no has podido tomarte un café con una amiga porque estabas trabajando, o porque ella estaba estudiando…
Pasa un día, pasa una semana, pasan dos semanas, y haciendo balance, te das cuenta de que en dos semanas, 14 días, has salido un sábado, has tomado un par de cafés, o a lo sumo tres, con un amigo, y solo has podido dedicarle unas horas a esa persona que estas conociendo, esa que quizás será tu pareja, esa persona en la que piensas a menudo. Y vuelves a sentir que te han robado.
De por sí ya resulta difícil conocer a una persona, valorar si realmente puede haber algo más que compartir charlas, aficiones, cama, y tiempo; siempre parto de una cierta desconfianza hacia el otro, por miedo a que no salga bien, por miedo a que te dejen a mitad de camino, por PANICO a abrirte, o simple y llanamente (que es muy triste) miedo a que salgan bien las cosas, miedo a depender (de alguna forma) de otra persona, miedo a querer…
Soy raro? A alguien más le pasan estas cosas? Alguien más se plantea últimamente su existencia? Ja ja ja
Comentarios recientes