Recupero este post por una peticion que me han realizado, este post lo tengo guardado desde 2005 creo recordar, los amores en la distancia son algo complejos y este post trata de hacer ver las ventajas y los inconvenientes que esto tiene.
Para ti Jon, con todo el cariño
Lanzarse a una aventura así puede ser muy excitante, pero es bastante conveniente tener en cuenta las dificultades que ello conlleva, para prevenir así problemas innecesarios, ya que podría generar mucho sufrimiento.
El enamoramiento como tal no es una garantía de que una pareja vaya a continuar, ni de que sea adecuada o compatible. Uno se deja llevar por esa corriente que arrastra, sin poder o sin querer abandonarla. Creemos haber descubierto a la persona de nuestra vida. La idealizamos y nos obsesionamos con ella, recordándola a todas horas. Y como falta la convivencia, o el encuentro frecuente, dejamos a un lado con facilidad, los aspectos negativos e interpretamos todo, de una forma mucho más favorablemente.
La distancia favorece la idealización y el recordar solo lo bueno: los momentos felices, la entrega apasionada, la intensidad del encuentro… sin valorar que son momentos especiales. Al tener el tiempo limitado uno lo aprovecha para dar lo mejor de si mismo a dosis concentradas. Y en las llamadas, correos, cartas o en el chat se favorece el comunicar lo favorable, dejando a un lado temores, malestares, o situaciones que sean difíciles de contar.
La ausencia de convivencia habitual puede ocultar las dificultades para vivir con otra persona que no aparecerán hasta que no se desarrolle esa convivencia. Y en otros casos la convivencia puede hacer patente el compromiso que se adquiere en una pareja, y agobiar en exceso. Por eso la prueba de convivencia es tan importante antes de considerar a esa persona como un/a novi@.
Para la pareja que se separó, por ejemplo, por motivos de trabajo y que tuvieron un tiempo de convivencia, puede ser diferente, pues las necesidades de conocerse y de compartir han podido disminuir. La relación se podrá mantener con encuentros de calidad en los que se dé buena comunicación de lo esencial. Sin embargo, en la pareja que se está creando en la distancia es muy difícil estar al día de esas cosas cotidianas que apetece compartir, las anécdotas, los nuevos amigos, experiencias. El riesgo es caer en una rutina sin color ni pasión en lo que se transmite. Compartir la vida a distancia exige un esfuerzo y hasta una buena técnica. Sino, puede ocurrir que cada uno siga creciendo y cambiando y en vez de conocerse más se vayan desconociendo más.
De la cuestión sexual no conviene olvidarse, pues antes o después se planteará el tema de la fidelidad y si la pareja es abierta o no. Aquí el dialogo y la sinceridad son imprescindibles, y el ser realistas con las necesidades de cada uno, y con la forma de ser. Este tema puede ser el detonante de una ruptura, si se deja a un margen y se pretende ignorar hasta que ya es tarde.
En caso de decidir vivir juntos y mudarse hay que valorar con cuidado la futura renuncia al ambiente familiar y al entorno habitual. No todo el mundo vive bien esa separación de la familia, de los amigos, de las costumbres, del idioma, de las comidas y el clima. El espíritu aventurero y de sacrificio puede durar solo un tiempo breve, que coincida con los inicios, en donde con el amor basta, y luego empezar la añoranza por lo anterior. Esto se puede complicar si el que permaneció en su lugar no comprende las necesidades del otro, no valora su sacrificio, ni le compensa por esa renuncia. A veces se ven casos en los que se ponen trabas para que la otra persona vuelva a su lugar de origen, o se muestran celos de los amigos anteriores y no se les quieren invitar, o no se viaja nunca con é/ella a su casa.
Quizás se escogió una relación a distancia porque se quiere seguir conservando un estilo de vida independiente en la propia ciudad, y no se quiere convivir, en general, con nadie. Si además se abandona un trabajo y no se encuentra otro el desempleo puede ser un corrosivo tremendo para cualquier pareja, y más de los hombres. La dependencia económica es peor aceptada por nosotros
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