Me has pedido mi opinion y .. bueno aqui la tienes.
Estás aún sentado como un rey en tu trono de espejos múltiples, y en una de sus facetas te ves derramando lágrimas de diamante que nadie quiere; las ofreces a mejillas llenas, sin que vean nada más que el brillo del circonio deslizándose por los caminos de tu rostro intocado: pues todos tus reflejos tienen en común esa radiación que brota de tu piel incandescente con una fuerza que atraviesa las frágiles paredes de la razón hasta consumir los corazones (¿cuántos ya?), sacrificados a un dios que solo existe en una faceta: la menos importante, la que se desvanecerá con el tiempo y quedará tan sólo en la memoria y en algunas viejas fotografías que no mostrarán la verdad de lo que fuiste.
Hay algo más dentro de ti; algo que se oculta a la sombra de tu belleza y que asoma tímidamente su rostro asustado. Sí, oyes bien: asustado, ya que el miedo es parte de tu vida: miedo a que no haya nadie fuera, miedo a que lo que está dentro de ti no sea más que una pose estética heredada de los poetas malditos, sin sustancia, sin verbo, sin raíces.
Te conozco, y sé que por temor has hecho de las calles tu reino, de la noche tu imperio; y sí, eres bueno en ello: nadie como tú para doblar las esquinas en un juego de papiroflexia imposible y convertirlas en promesa viviente de placeres efímeros; nadie como tú para bucear en las aguas del olvido blanco que acelera los latidos y transforma el vacío en alegría, y despertar al día siguiente, no más sabio, pero sí tan fresco como si no hubieses hecho otra cosa que dormir entre rosas sin espinas.
Pero el vacío regresa cuando abres los ojos a la despiadada claridad de la mañana, y evitas mirar al espejo que te devolvería el rostro que tanto ansías y temes ver.
Tu rostro verdadero, niño de las paradojas, despojado de narcisismo y autodesprecio.
Y debes mirar.
Debes mirar: pues más allá de la belleza que posees, más allá del temor que sientes, más allá del condenado que crees ser, hay alguien en tu interior que arde como el corazón de una estrella; alguien que ansía desesperadamente expresarse y encontrar un sentido que nadie más puede ofrecerle…
…salvo tú, si te atreves a sentarte ante los múltiples espejos y comprendes, finalmente, que son uno sólo… y te levantas y sales a vivir esa vida en la que no crees.
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