-Pues me ha gustado la peli de Spiderman 3.
-Buaaaaah tíííííííío, eres un frikiiiiiiiiii.
-Gracias, voy al baño a masturbarme.
En plan exagerado, sí, pero en líneas generales podríamos decir que esto es exactamente lo que ocurre hoy en día en nuestra sociedad, especialmente entre los más jóvenes.
El término “friki” siempre ha sido utilizado para designar a un pequeño conjunto de personas que se interesan por conocer a fondo temas más o menos “marginales”: desde la obsesión por los cómics hasta la colección compulsiva de figuritas de Star Wars, sin olvidarnos de los obsesionados con el manga y el anime o los juegos de rol.
A día de hoy la palabra “friki” está completamente devaluada y hemos llegado a un extremo en el que se ha convertido en lo opuesto a lo que realmente significa.
Actualmente la gente tiene la (desde mi punto de vista) odiosa necesidad de incluirse dentro de una “tribu” determinada, de etiquetarse con un subgrupo: heavies, rockeros, pijos, raperos, latinos-reggaetoneros,… y también frikis.
El problema que surge es que la cantidad de los autoproclamados “frikis” no deja de crecer, y no por motivos naturales en la mayor parte de los casos, sino por el estúpido placer que muchos sienten cuando se les llama de ese modo.
La consecuencia de esto es palpable sin necesidad de hacer mucho esfuerzo. De repente el inmenso número de gente que se autoincluye en el grupo de “amantes enfermizos del manga” hace que en cualquier foro o blog nos encontremos con legiones de adolescentes impersonales con firmas de Naruto, Bleach o One Piece y que se placen al pensar que solo con eso ya han conseguido hacerse un hueco en el mundo del frikismo.
Lo que les gusta no es Naruto, ni Bleach ni One Piece. Lo que les gusta es el significado que tiene el hecho de decir que les gustan.
Increíblemente, pues, algo que significa implícitamente “marginal” y “raro” ha pasado a ser una moda.
Y siento ser yo el que os despierte a muchos de vuestro mundo de ilusión y felicidad… pero, por definición y teniendo en cuenta cómo están las cosas, todos los que leéis manga y veis anime, todos los que os disfrazáis en el Salón del Manga, todos los que no os perdéis ni una película de superhéroes de cómic: NO SOIS FRIKIS. Sois gente que va a la última. Sois las chaquetas con hombreras del siglo XXI (horrendas, pero con su momento de gloria)…
En fin, al menos todo esto sirve para demostrar que lo que siempre ha sido dejado de lado, puede un día convertirse en una necesidad social. Con suerte, en unos años, se pondrá de moda leer clásicos de la literatura universal y todo el mundo se pondrá firmas de “El Quijote” o de “La Metamorfosis” en los foros de internet para, así, poder formar parte de algo
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