Tacita a tacita

5 03 2009

Si lo se… no me he podido resistir…
Este post no es mio, es de mi amigo “Elputo JackTwist” redactor de Dosmanzanas. Me ha parecido un post muy interesante y me parece interesante compartirlo.

Leyendo este verano “Reflexiones sobre la cuestión gay” de Didier Eribon, un libro que habría que leer al menos una vez al año por salud mental, me fijé en un pie de página que no es más que una manera intelectualoide de renombrar nuestros refranes algo más vulgares: “un grano no hace granero pero ayuda al compañero” o “tacita a tacita”. Se trata de la frase que da título a la columna.

El caso es que me gustó, y sobre todo me gustó porque imaginé el mundo, en ese mismo instante, como uno de esos diagramas que muestran con luces la actividad cerebral, o la tierra vista por satélite de noche: un gran espacio negro y muchos puntos brillantes con más densidad en determinados sitios, pero diseminados casi por toda la superficie.

Microluchas de todos los instantes: como si la lucha por los derechos de las personas LGTB fuese una serie de microluchas encadenadas a lo largo de la historia, como un montón de silencios rotos, de respuestas que no se ahogaron. Como esas gotas que horadan las más duras rocas a lo largo de siglos y las convierten en arena de playa.

Cada vez que alguien dice “no, eso es un insulto”, cada vez que alguien dice “soy así”, cada vez que alguien cambia de canal, apaga la radio, rompe la página de un periódico o no bota cuando se le insta a que lo haga (recordad el “maricón el que no bote”), se enciende un puntito luminoso en el panel de las microluchas. Microluchas de todos los instantes. También en este momento, en todas la partes del mundo, habrá alguien que esté claudicando, negando, mintiendo. Microbatallas perdidas que esperamos sean menos cada vez.

Todo eso se juntaba en mi cabeza con vuestros comentarios en dosmanzanas: cada vez que alguno de vosotros a lo largo de estos dos años habéis dicho: “eso es un insulto”, “eso es homofobia”, “somos todos iguales”, “ni un paso atrás” habéis entrado a formar parte de la historia por la lucha de los derechos LGTB. Porque nuestra historia no es de grandes batallas ni de nombres deslumbrantes de grandes generales y estrategas. Es una guerra en cada instante por todo el planeta. Porque cada vez que habéis defendido, condenado o respondido habéis ganado una pequeñísima batalla. Ahora sois Wilde en la cárcel de Reading, Lorca asesinado en el barranco de Víznar, un preso anónimo con un triángulo rosa en una celda de Dachau. Porque habéis pasado a formar parte de su misma lucha y de la historia de esa lucha.

Si en algo somos iguales es en que nuestra esquiva identidad (me da miedo usar esta palabra) se ha forjado en contra de un insulto. Y a ese insulto hay que seguir respondiendo con vehemencia, e incluso apropiarnos de él, para que signifique lo que nosotros queramos: ¿quién sabe mejor que nosotros cómo somos? (o, por citar a Sastre “Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”).

La homofobia tiene muchas formas y una, tremendamente peligrosa, es la que insta a la población LGTB a creer que no hace falta que haga pública su condición, que ya estamos en el siglo XXI y todos somos libres de hacer lo que nos da la gana en privado. No es así: callar es dejar que otros mientan sobre nosotros. Sigamos hablando.

Marica el primero.


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3 respuestas

17 03 2009
juan k

somos seres hechos a imagen y semejanza de DIOS y no creo q el halla hecho a una persona con una enfermedad de esas, “pues somos seres perfectos” otra cosa es q nos desbiemos y hagamos lo q mejor nos paresca.
es importante q hagamos y pensemos , q seamospersonas receptoras a la voz del q nos creo, de hacer las cosas con excelencia, con olor grato para q llegue al reino de los cielos y no estar pensando cosas q no van sino a la perdicion de las almas es por eso q los aliento a cambiar ese pensamiento tan cerrado y ser seres de luz para q crescamos al nivel del varon justo y amoroso con un corazon dadivoso.
y dispuestos a escucharlo.
es mi humilde opinion, muchas gracias señores lectores.

30 03 2009
Closto

Juan, lo siento, pero creo que he consideraod muchas veces la existencia de Dios como para que me llames cerrado. ¿Has considerado tú acaso esa opción? Siguiendo un pensamiento lógico, llegaríamos a la misma conclusión.

Por cierto, el tema mola, aunque no es que sea algo nuevo. Me ha sonado a una de ess cosas que se hubieron de decir hace muchos años, cuando se dio el nacimiento del movimiento moderno. Pero me gusta.

25 08 2009
Jehiel

Nunca escribo en estos blogs ni nada, pero me ha llamado mucho la atención el primer comentario. No voy a intentar debatírtelo ni hacerte cambiar de opinión ni nada por el estilo, porque no tengo tiempo, no, francamente, interés. Únicamente quería hacerte saber, Juan K, que de tu comentario se desprende una contradicción entre el mensaje de Dios y la homosexualidad. Perdona que te corrija, pero ser homosexual y cristiano no son ni muchísimo menos incompatibles. El Evangelio nos habla del respeto, del amor, de una idea revolucionaria, “Os doy un mandamiento nuevo: Que os améis los unos a los otros como yo os he amado”. No creo que importe algo como el sexo de tu pareja, la religión, o lo que sea. Es un mensaje de amor, de AMOR sin barreras, sin condiciones, de amor como eje de la vida, como eje de la sociedad, como pilar de las conductas. No he dejado de creer en Dios después de creer en mi, de darme cuenta de que soy gay.
Espero que sepas verlo en algún momento, por tu propio bien.

Por si te sirviera de algo, citando a Savater: “Lo malo de la religión, como de la política, son los que hablan en su nombre”.

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